Aceites Esenciales, TODAS las Propiedades y Beneficios sobre la Piel

En muchas ocasiones, cuando leemos la ficha de un aceite esencial vemos que tiene propiedades antibacterianas y antifúngicas, neurotónicas, antiespasmódicas y antiinflamatorias, en unos casos entendemos de primeras que significan algunas propiedades, pero otras veces nos quedamos a cuadros. Veamos cada uno de los casos

Propiedades y Beneficios de los Aceites Esenciales

✔️ Antisépticas e Inmunoestiulantes

  • 📌 Antibacterianas: la capacidad de los aceites esenciales puros para neutralizar los gérmenes es indiscutible en la actualidad. Gracias a la práctica de los aromatogramas, la aromaterapia dispone de los medios necesarios para explotar al máximo las propiedades antisépticas de los aceites esenciales. Esta actividad es de gran importancia para el tratamiento preventivo y curativo de afecciones cutáneas fácilmente sobreinfectadas: lesiones cutáneas, heridas, acnés… En este caso, es de vital importancia conocer qué moléculas son antibacterianas.
    • 🔸 Los aceites esenciales más antibacterianos son: Canela de China, Canela de Ceilán (corteza), clavo, ajedrea, tomillo timol, orégano de Grecia, orégano de inflorescencias compactas y ajowán. Su uso en dermocosmética es muy limitado porque son cáusticos para la piel. Inmediatamente después de estos aceites esenciales de gran potencia, existen otros de uso más flexible: palo de rosa, alcanfor (palo de ho), tomillo linalool, mejorana, palmarosa, ahibero, monarda, tomillo tujanol, árbol del té, tomillo borneol y laurel.
  • 📌 Antifúngicas: todas las infecciones fúngicas están de rabiosa actualidad porque la prescripción abusiva e insensata de antibióticos ha favorecido su extensión. Dichas afecciones afectan a muchas zonas del cuerpo: uñas, pelo, mucosa bucal, vagina, intestinos y otras regiones cutáneas. La dermocosmética apreciará enormemente este tipo de aceites esenciales.
    • 🔸 Son los mismos que los mencionados en el punto anterior, además de: caña de limón, niaulí, pachulí, enebro de Virginia, verbena exótica, laurel, espliego y geranio de rosa de Egipto.
  • 📌 Antivíricas: los virus provocan trastornos protéicos y algunos (o muchos) provocan problemas aún sin resolver. La respuesta clásica a estas infecciones sigue siendo muy limitada, incluso ineficaz. Los aceites esenciales más poderosos representan una oportunidad propicia para tratar estos trastornos, por ejemplo, podrán curar rápidamente un molesto herpes labial (calenturas), por eso la dermocosmética se interesa especialmente por este tipo de acciones.
    •  🔸 La lista de aceites esenciales antivíricos es extensa, además de las anteriormente citadas, cabe añadir: mandravasarotra (saro), ravensara, eucalipto radiata, niaulí, arrayán, romero cineol e hisopo. El arsenal antivírico es amplio y garantiza a los profesionales un resultado rápido y visible en la piel.
  • 📌 Antiparasitarias: tanto si son parásitos intestinales como cutáneos, ambos tendrán un impacto evidente en el tejido cutáneo. Estos trastornos infecciosos se puede tratar radicalmente con aceites esenciales más delicados en su uso, porque tiene que ser tóxicos para el parásito pero no nocivos para el ser vivo que los hospede.
    • 🔸 Los mejores: canela de China, canela de Ceilán (corteza), tomillo timol, clavo, orégano de Grecia, orégano de inflorescencias compactas, ajowán y ajedrea, pero también eucalipto mentolado, romero alcanfor, cedro del Atlas, boldo y epazote.
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✔️ Atiinflamatorias

Las afecciones inflamatorias de la piel dejan indefectiblemente marcas desagradables. Ya sea la causa el tejido nervioso (eczema), el sistema inmunitario (psoriasis) o la circulación sanguínea (cuperosis), la inflamación será el objetivo prioritario para cualquier tratamiento dermocosmético.

La aromaterapia científica cosmética nos ofrece infinidad de posibilidades para paliar estos trastornos de origen variado. Algunos aceites esenciales están mucho más orientados a los estados inflamatorios cutáneos de etiología nerviosa: perpetua, manzanilla, naranjo amargo, lavanda, lavanda híbrida, ylang-ylang, cardamomo… Otros actúan sobre las inflamaciones de origen inmunitario: eucalipto azul, caña de limón, verbena exótica, María Luisa.

🔸 El aldehído aromático de la canela de China y de la canela de Ceilán (corteza) combate la inflamación porque favorece la hiperemia localmente facilitando la implicación de los leucocitos. Otros aceites esenciales, ricos en moléculas de carga negativa, compensa la pérdida de electrones de los tejidos inflamados: matricaria o manzanilla alemana, tanaceto, pimienta negra, lentisco, incienso, mirra, enebro y katafray.

Finalmente, algunos ejercen una actividad molecular similar a la cortisona que corrobora la gran importancia de los aceites esenciales en  dermocosmética: pícea negra, pino silvestre, abeto balsámico o tsuga.

✔️ Antialérgicas y Antihistamicas

Los aceites esenciales dotados con estas propiedades son aquellos que contienen moléculas de la familia bioquímica de los sesquiterpenos, como: camazuleno, elemeno o cariofileno, es decir: matricaria o manzanilla alemana, tanaceto, incienso, mirra o katafray.

Cabe recordar que estas mismas sustancias activas ejercían también una actividad antiinflamatoria y descongestiva.

✔️ Neurótropas

Hay que destacar la estrecha relación que guarda el tejido nervioso con el tejido cutáneo, que se comunican entre ellos en silencia per con transparencia mediante la expresión de la manifestación cutánea.

Basta un trastorno nervioso para que súbitamente la piel reaccione al instante. Con hacer una lectura detallada, se puede rastrea a la perfección cualquier cambio cutáneo.

 El estado nervioso es el pilar de la salud y del aspecto de la piel.

El sistema nervioso es el ordenador central, como un director de orquesta cuyo equilibrio condicionará todos los demás órganos inherentes. Una piel BONITA sólo puede existir a partir de la plenitud, serenidad y armonía de las emociones.

Tenemos la inmensa suerte de disponer de las mejores quintaesencias para controlar y corregir todas las distonías nerviosas. El aceite esencial es el alma de la planta aromática, que consigue marcar el compás y la armonía humana. El profesional dispone a su alcance de una amplia gama para elegir tal vez la esencia que considere más apropiada a la persona.

🔸 De manera general, podemos citar lo que tonifican el tejido nervioso AGOTADO: palo de rosa, mejorana, ravensara, saro, mandarina, pícea negra, tsuga, bergamota y pomelo. Otros aliviarán un tejido nervioso demasiado excitado como: azahar, manzanilla fina o romana, angélica (raíz), María Luisa, perpetua o siempreviva amarilla, romero verbenono, incienso, mirra, ylang-ylang o cananga, lavanda, naranjo amargo y matricaria.

El gran interés de estas quintaesencias volátiles y odoríferas radica en que actúan en el tejido nervioso por vía olfativa, sublingual y transcutanea (masajes, puntos reflejos, plexos, chacras…).

✔️ Circulatorias

Todas las manifestaciones cutáneas surgidas de un trastorno circulatorio se pueden tratar eficazmente con un número considerable de aceites esenciales hiperemiantes, tónicos venosos, tónicos linfáticos, descongestivos, antihematomas…

🔸 Utilizaremos de buen grado: lentisco, ciprés, enebro, enebro de Virginia, perpetua, pachulí, vetiver, cedro de Atlas, limón, pomelo, pimienta negra, matricaria, sándalo de Australia y katafray.

✔️ Dermatológicas

El registro de acciones de los aceites esenciales es muy amplio porque hablamos de :

  • 📌 Capacidad astringente y reafirmante: palo de rosa, alcanfor (palo de ho), menta japonesa, menta piperita, salvia romana, jara, geranio de Rosa de Egipto o China, perpetua; acción lipolítica: cedro de Atlas, romero alcanfor, salvia, eucalipto mentolado, romero verbenono.
  • 📌 Acción antipigmentaria: levístico (raíz), apio; acción drenante: cáscara de limón, de pomelo, zanahoria
  • 📌 Acción exfoliante: romero alcanfor, salvia, cáscara de limón, pino silvestre, romero verbenono o gaulteria.
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✔️ Digestivas

Aunque las acciones del tubo digestivo no se enmarquen en la dermocosmética, el tejido cutáneo (órgano en sí mismo) es indefectiblemente el reflejo de lo que la persona come o bebe: ¿Cómo imaginar una piel sana y equilibrada si la persona se alimenta de grasas saturadas, bebe alcohol en cantidades excesivas y fuma?

 El tejido cutáneo es un órgano VIVO que presenta distonías en función de la calidad de los alimentos que ingiere. Por esta razón, se necesita un tratamiento crónico o de larga duración con el fin de drenar los emuntorios y eliminar todas las impurezas, todos los residuos, orgánicos o no, que son la causa de la aceleración del envejecimiento.

🔸 Los mejores aceites esenciales son el levístico (raíz), el apio, el té de labrador, la zanahoria y el romero verbenono. Siguiendo a nuestros ancestros, la lógica impone una limpieza a fondo en primavera y otoño mediante la administración por vía oral de estos aceites esenciales depuradores y desintoxicantes. La piel agradecerá infinitamente deshacerse de estos residuos contaminantes.

✔️ Endocrinas

El interés suplementario de algunos aceites esenciales es la acción hormonal o endocrina en diferentes glándulas del organismo, tanto para frenar como para estimular su actividad.

Algunas familias bioquímicas de sesquiterpenoles y éteres ejercen una acción similar a la de los estrógenos porque sus estructuras moleculares son lo suficientemente cercanas a la foliculina o los estrógenos como para actuar en sus receptores y simular la acción de estas hormonas femeninas.

Cuando somos conscientes del impacto estrogénico y más ampliamente, de la influencia del equilibrio hormonal en la calidad de la piel, nos damos cuenta de que estas quintaesencias vegetales pueden ocupar un lugar importante en el reequilibrio de todos los trastornos hormonales.

Dichas moléculas actuarán sobretodo por vía sublingual y olfativa y contarán con la prescripción de un aromaterapeuta entendido, esencialmente en la fase previa a la menopausia.

🔸 Los principales aceites esenciales son: la salvia romana, el pachulí, el ciprés, el enebro de Virginia, el hinojo, el anís verde, la albahaca, el estragón y el vetiver.

✔️ Otras Propiedades

Otras actividades anticatarrales, litolíticas, diuréticas, para la celulitis, antiespasmódicas, analgésicas y antitumorales también están presentes, pero se ajustan poco o nada al ámbito de la dermocosmética.

Efectos Secundarios o Adversos de los Aceites Esenciales

La aromaterapia científica y cosmética apenas presenta riesgos importantes en el tejido cutáneo con el empleo de aceites esenciales.

El mejor consejo en esta materia sigue siendo el perfecto conocimiento de estos activos aromáticos muy concentrados y muy eficaces.

❌ Reacciones Alérgicas

Los aceites esenciales ricos en alcoholes terpénicos y aldehídos aromáticos podrían provocar reacciones alérgicas en determinadas personas con antecedentes de alergia.

Con frecuencia se recriminan las esencias de lavanda, lavandín, menta piperita, menta japonesa, palmarosa, tomillo borneol, citronela, clavo, canela de China, canela de Ceilan, o palo de rosa por las reacciones alérgicas que provocan.

Ante una reacción alérgica, conviene interrumpir el tratamiento y dejar de utilizar en el futuro aceites esenciales que contengan el mismo alérgeno.

Del mismo modo, cabría señalar que los riesgos de alergia son inferiores con sustancias de calidad irreprochable que con productos aromáticos de síntesis o de escasa calidad. Dado el número de moléculas aromáticas y terpénicos diferentes, es imposible predecir si la persona reaccionará o no al aceite esencial que utilice.

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❌ Reacciones Dermocáusticas

Los aceites esenciales cuyas moléculas sean en su mayoría fenoles o aldehídos aromáticos son agresivos para la piel y las mucosas.

Su empleo en dermocosmética o está estrictamente prohibido pero se limitará a determinadas funciones muy concretas y a su dilución, de manera que las quintaesencias aromáticas no superen nunca una concetración del 10%.

Los aceites vegetales, geles y las cremas se prestarán perfectamente a su dilución. Cabe citar: las canelas, el clavo, el tomillo timol, el orégano de Grecia, el ajowán y la ajedrea.

Otros no son cáusticos sino irritantes, de ahí que se recomiende no utilizarlos en estado puro sobre la piel. Habrá que diluirlos en excipientes adecuados en una concentración máxima del 50%.

Las reacciones cutáneas son muy individuales, dependen del tipo de piel y de los antecedentes de la persona, que servirán de guía al profesional a la hora de emplear los activos aromáticos.

De este modo, la albahaca, el árbol del té, la palmarosa, el tomillo borneol, la verbena exótica, la María Luisa, la gaulteria, el pino marítimo o resinero y el limón requerirán una importante dilución.

Todo esto en cuanto a la teoría, pero en la práctica de los tratamientos aromáticos no se utilizarán nunca concentraciones de aceites esenciales superiores al 30%, salvo en casos excepcionales.

❌ Reacciones Fototóxicas

Las furocumarinas que contienen las esencias de cáscara (exclusivamente) de todos los cítricos pueden provocar reacciones cutáneas de fotosensibilización, que se caracterizan por rojeces (y en muy pocos casos hiperpigmentación de la piel) cuando la persona se expone al sol de manera prolongada.

Las esencias de limón, naranja dulce, pomelo, mandarina, lima, bergamota, limón verde y combava no se aplicarán nunca sobre la piel antes de la exposición al sol, ni siquiera bien diluidas.

En la práctica, el profesional será consciente de este riesgo y evitará maquinalmente estas esencias para tratamientos faciales en los países soleados.

❌ Otros Riesgos

Cabe citar de manera general un efecto tóxico en los riñones, el hígado y los nervios que producen algunos aceites esenciales administrados por vía oral.

Su empleo por vía cutánea evita este riesgo, por eso no procede plantearlo desde la perspectiva de la dermocosmética.

Aceites Esenciales en el Embarazo

Esta fase de la vida de las mujeres exige una atención especial a la hora de emplear CUALQUIER sustancia, natural o no.

En el contexto de la aromaterapia médica, la vía oral está muy desaconsejada durante los tres primeros meses del embarazo, a partir de ahí, el aromaterapeuta podrá recomendar su uso.

Incluso en aplicación tópica se deberán tomar precauciones básicas para que el feto no corra ningún riesgo.

Evitar aceites esenciales que contengan cetonas: cedro de Atlas, salvia, romero alcanfor, menta piperita, eucalipto mentolado… así como aquellos que contengan propiedades utertónicas: clavo, palmarosa, tomillo geraniol…

Asi mismo, evitar las zonas corporales como la cintura abdominal. La cosmética de mantenimiento cotidiano no estará contraindicada de ningún modo porque la concentración de los aceites esenciales será inferior al 1%.

La dermocosmética requiere porcentajes más elevados y en este estado, se podrán utilizar aceites esenciales en función del tipo y de la concentración. No existen recomendaciones generales sino decisiones concretas en cada caso.

Sea como fuere, el embarazo modifica las reacciones de la piel, un hecho que se deberá tener en cuenta en los tratamientos aromáticos concentrados para acciones concretas. Hasta ahora no se ha registrado ningún daño serio cuando se ha reflexionado fehacientemente antes de usar aceites esenciales.

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Sustancias y Excipientes que se adaptan a la Formulación

En dermocosmética, los aceites esenciales puros tiene la ventaja de ser ingredientes que se integran maravillosamente bien en todos los cuerpos grasos, tan necesarios para la piel en cantidades óptimas.

Todos los aceites vegetales de presión en frío así como los aceites macerados son conductores obvios de aceites esenciales porque presentan similitudes físicas y químicas.

Las mantecas vegetales (cacao, jojoba, karité…), y las ceras (carnauba, jojoba, abeja…) son otras opciones posibles.

El poder de acción de los aceites esenciales ofrece una eficacia destacable en dosis muy pequeñas, por eso nos permite mezclarlos con sólidos como el talco o las arcillas para preparados específicos.

Podemos emulsionar los aceites esenciales en fases acuosas y crear así tanto geles, cremas o champús como nos dicte la imaginación.

Antiguamente, la belleza de la mujer egipcia, griega o romana se realzaba con recetas que han inspirado la cosmetología procedente de la química de síntesis.

En la actualidad, la constatación de la toxicidad evidente de los residuos de moléculas químicas ha provocado el regreso forzado y afortunado a la tendencia natural, que excluye los parabenos, PEG, y otras sustancias sintéticas deletéreas.

Lo natural vuelve con fuerza y despierta la conciencia del consumidor que rechaza todas las formas de contaminación para comer sano, beber limpio, respirar puro y trabajar con productos de dermocosmética inteligentes y limpios.

En  la naturaleza, no hay nada más concretado y complejo que los aceites esenciales, que van ocupando un lugar importante y evidente en esta nueva era de la cosmética.

Vías de Absorción Percutánea y Concentraciones Útiles

Los aceites esenciales quimiotipados son lipófilos y muy afines al tejido cutáneo, por cuyas capas van penetrando para ejercer la acción que se espera de ellos.

Hay que tener en cuenta que la selección de excipientes favorece la acción de los aceites esenciales, cuanto más graso y grueso sea el excipiente, más tiempo quedará en superficie (capa cornea) el aceite esencial para ejercer sus propiedades antifúngicas o antiparasitarias.

Como es el caso de las mantecas vegetales: manteca de karité, manteca de cacao…, pero también de los aceites vegetales muy grasos: aceite de aguacate o aceite de oliva.

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A medida que el excipiente graso se fluidifica, el aceite esencial se va esparciendo por la estructura de la piel.

Debemos considerar los excipientes como verdaderos medios de transporte, algunos serán lentos y otros rápidos, elegirlos dependerá del nivel de acción que desee el esteticista.

Si elegir el excipiente es importante, la concentración en aceites esenciales de cualquier sinergia dermocosmética es fundamental para responder eficazmente a las expectativas del consumidor.

  • Una acción dermocosmética centrada simplemente en el mantenimiento adecuado del tejido cutáneo o en la prevención del proceso fisiológico del envejecimiento no requiere más del 1% de activos aromáticos en el tratamiento.
  • Una inflamación, un problema circulatorio o una lesión cutánea requieren una actividad más importante porque se necesita corregir el trastorno para que el tejido recupere su estado normal. En este caso, la riqueza del tratamiento en aceites esenciales pasará al 3%.
  • Un tejido cutáneo estresado será el objetivo de los radicales libres responsables del proceso de oxidación, que provocan una lenta pero progresiva degeneración del tejido cutáneo. Una sana prevención que pasa por la relajación propondrá un aceite para masajes con una cantidad aproximada de aceites esenciales del 5%.
  • Un síntoma cutáneo desagradable y localizado podrá requerir concentraciones aún más elevadas, entre el 7 y el  10%, y cuando haya que movilizar toda la eficacia de los aceites esenciales mediante un tratamiento muy localizado, el formulador se decantará por la elaboración de un suero o elixir aromático con un 25-30% de activos aromáticos.

Sabemos que la cantidad de aceites esenciales depende finamente del tipo de trastorno cutáneo y de su gravedad, mientras que elegir el excipiente adecuado varía en función del nivel de acción en las estructuras del tejido cutáneo.

Al considerar todos estos parámetros de acción, será más fácil un resultado eficaz, real y rápido en cualquier tratamiento que siga estos datos científicos de formulación.

Por consiguiente, no es obligatorio servirse de métodos tecnológicos de síntesis para obtener la acción dermocosmética esperada.

En la actualidad, el formulador es consciente de las expectativas del consumidor, que exige un tratamiento de calidad, en el que no tengan cabida las sustancias químicas ni tóxicas.

Si bien la química de síntesis ha conseguido progresos destacables e indudables, el exceso en el que ha caído nuestra sociedad también ha perjudicado a nuestro planeta por la contaminación en múltiples aspectos, ya sea en el aire que respiramos (función más vital del organismo vivo), el alimento que ingerimos, el agua que bebemos (el 65-70% de cualquier organismo vivo está compuesto de agua), pero también en los productos que consumimos (por ejemplo cosméticos) en contacto con la piel, todos están contaminados por sustancias químicas o sus residuos, cuya toxicidad se ha demostrado en más de una ocasión.

Entre estos están los conservadores de síntesis: PARABENOS, FENOXIETANOLES, AMONIO CUATERNARIO… cuya presencia ya no está justificada en una dermocosmética de calidad.

No basta con tener activos propios, naturales y biológicos en un producto de tratamiento, sino todos los ingredientes que respondan a este pliego de condiciones.

Afecta a todo: aceites esenciales, sus soportes, sus excipientes pero también sus conservantes. A este respecto, el extracto de pepitas de pomelo (de por sí muy controvertido) no ha demostrado ninguna acción de conservación en los productos cosméticos naturales.

El problema no es en absoluto sencillo, pero la cosmética natural ha evolucionado considerablemente en la última década y no tiene mucho que envidiar a las grandes y lujosas marcas de cosméticos.

Más bien al contrario, estas últimas se están dando un baño de naturaleza (superficialmente, claro está), un giro publicitario hacia lo verde conscientes de la importancia que está cobrando y cada vez más la cosmética natural y ecológica.

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